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Lo que dicen de nosotros

Jelte Rep

Cuando oí mi sentencia ‘diabetes mellitus’, estaba seguro de una cosa: No me quedaría en casa triste. Así que me fui de viaje con un termo pesado donde llevaba hielo y mi insulina. Funcionó, pero no era fácil ni discreto. Ni encontrar hielo en todos los lugares ni el termo demostró ser indestructible. ¡Pero no me quejaba! Más tarde descubrí FRÍO. ¡Qué milagro! Ahora mi insulina es sólo un paquete pequeño en mi equipaje de mano.
 
Juntos viajamos muchas millas en Asia. Viajamos como turistas por las islas Soenda y Sulawesi, para un documental de TV por Philippines, para mi libro ‘ Atjeh, Atjeh’ por Sumatra y el verano pasado por la caliente China. Las condiciones eran a menudo primitivas, pero siempre había un lavabo o un cubo de donde mi cartera FRÍO podía absorber un poco de agua para mantener mi insulina a una temperatura adecuada durante días.
 
¡Qué compañero de viaje!
 
Para conservar nuestra amistad para la infinidad / posteridad nos sacamos una foto junto a otra maravilla mundial: la Gran Pared de China. Aunque la temperatura era 32ºC, como siempre no afectó mi insulina.